Se acercan los días portentosos

Hola buenos lectores de éste su humilde blog. Más que acercarse, los días portentosos ya están aquí (incluso algunos ya han pasado y ahora ruedan entre las memorias). Esto se debe al abanico de posibilidades que las horas cercanas ofrecen. En primer lugar, el eterno dilema del alumno que deja la tarea para el último momento y que al final de cursos tiene un alud a punto de desprenderse. Y en segundo lugar —algo más agradable—, se aproxima la gran feria de los libros, las palabras y las celebridades intelectuales (aunque de vez en cuando se cuela desde un tristemente célebre autor de autoestima-para-adolescentes-reprimidas hasta un personaje gris y con botas de la política mexicana).

A lo que yo me refiero es a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que, aunque no vivo en la capital del rock, siempre estoy dispuesto a visitar por las grandes, digamos, satisfacciones que me ha brindado últimamente. Y no es que intente ensalzar al evento que año con año realiza la gran casa de estudios tapatía, pero —si dejamos de lado a la austeridad con la que la Universidad de Guadalajara ha traído a sus alumnos durante varios semestres, que alega ampliamente que no hay presupuesto para la educación (aunque lo hay para las empresas universitarias); si no miramos que en las bibliotecas de varios centros universitarios regionales existe un gran vacío en la bibliografía (qué situación tan irónica: se tiene la mayor feria del libro en lengua española, que defiende en suma el derecho de autor,  y hay tantas carencias en las bibliotecas de los centros universitarios que los alumnos tienen que fotocopiar a diario el único ejemplar que existe del libro que necesitan); si hacemos caso omiso de la infraestructura que se ha detenido durante tanto tiempo (por ejemplo, edificios completamente necesarios para el sano desarrollo de una nueva licenciatura en un centro universitario, edificios que no se han terminado incluso cuando las primeras generaciones de tales licenciaturas están por concluir sus estudios); si no nos importa que la universidad esté secuestrada por un puñado de avariciosos— a menudo se encuentran cosas verdaderamente importantes.

Recordemos, asiduos lectores, que el año pasado publiqué las crónicas de mis días en la FIL 2010: Primer día, segundo día, tercer día, cuarto día y quinto día (puede usted dar clic en cualquiera de las frases subrarayadas para acceder a las crónicas); así que estoy entusiasmado por volver, y supongo que también deberían estarlo ustedes porque vendré después de dos semanas (aproximadamente) a platicarles, si no todo, mucho de lo que aconteció en los días que habite en la FIL 2011.

Prometo tomar muchos apuntes, nada de notas mentales porque no son confiables. También tomaré muchas fotografías (no exagero, será una cantidad ingente). Por lo pronto me despido durante unos días de este blog. Sé que no notarán mi ausencia porque ya los he acostumbrado a vivir sin mí durante largos periodos, pero así los mantendré en suspenso.

¡Nos vemos muy pronto!