Hay días como hoy donde procrastinar es prioridad

Si hiciera todo lo que debo hacer, no haría esto. Sin embargo, hacer esto deja mayor satisfacción en mí en estos momentos.

Antes de comenzar con la digresión del día de hoy, cuyo antecesor ya adolece en las semanas olvidadas, quiero hacerles un aviso interesante. Quizá algunos de ustedes recuerden que hace un año exactamente (fue el 19 de mayo), recibí una mención honorífica en un concurso de cuento. Pues esta semana he recibido otra en el mismo concurso, claro, en otro número y con otro cuento.

Este cuento se llama “Días contados”, y es, además de cuento, un pequeño ensayo sobre los dilemas que atañen mi vida privada. Y como mi vida privada es dueña de este blog, tengo que contarles un poco:

Camino a diario en una fina línea, que más que línea es una cuerda floja cuyos fondos se bifurcan y se convierten en realidad y ficción. Es como sostener con la mano derecha un carbón encendido y con la izquierda un bloque de hielo, o viceversa, en realidad el orden no es lo importante, bien podría uno hasta cambiarse de manos los objetos sin afectar el transcurso normal de las cosas. Muy pronto, en verdad muy pronto, viviré de ello: de decir verdades y contar mentiras.

Es gracioso cómo las personas para asegurar algo, para reivindicarlo, dejarlo claro, afirmar su validez, usamos frases como en realidad en verdad, como si colocándolo en esa tábula se erigiera orgulloso, portentoso y no dejara dudas. No es así. He ahí la cuestión. La realidad, el apego a la verdad, está peligrosamente cerca de la mentira, de la ficción. Y, claro, no existe punto medio tan grande como para colocarse. Al menos esa es mi hipótesis en este dilema existencial.

Cuando dices mentiras las dices en verdad, las dices completamente volcado en la parte irreal. Asimismo cuando dices verdades, estás parado en la parte que corresponde a lo real. Sin embargo, la realidad es más subjetiva que la mentira. A la verdad podemos desconocerla de alguna forma, podemos, por ejemplo, mirar hacia adelante y con total seguridad saber que lo que se ve es cierto, mas lo que está detrás podría ser desconocido.

La ficción no. La ficción siempre es completamente conocible. La mentira tiene mesura; conoce sus límites, es omnisciente pero humilde, sabe cuánto de ella es necesario para lograr su cometido. Es respetuosa, pero sabe muy bien que una gota de ella en un océano de realidad lo dejaría sin validez.

Este dilema se vio reflejado, más o menos, en el cuento que les cuento. Una persona, harta de la realidad, descubre que hay una salida, una forma de vivir lo que no vivió y revivir de mejor manera lo sucedido. Una persona que descubre para qué es buena y de repente acepta su propósito fundamental desde su primer día de vida.

Pero no soy yo.

 

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Un comentario el “Hay días como hoy donde procrastinar es prioridad

  1. Juana dice:

    La verdad es que la palabra tiene su miga. Pero quién no ha procrastinado alguna vez… Yo creo que es un mal generacional y que cada vez vamos a peor y el que esté libre de culpa que tire la primera piedra!. Yo no sabía que existía hasta que en la oficina llegaron los de sistemas a instalarnos un programa para acabar con la procrastinación. Mi cara parecía un poema, también la de mis compañeros… menos mal que no era la única que no había oído hablar de eso!! No sabía que significaba y mucho menos que lo padeciera! Pero ahora sé que si y también sé que es un problema que ha pasado a otra dimensión. Os dejo el enlace del software que nos han instalado por si le sirve de ayuda a alguien más. http://www.workmeter.com.

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