Gracias

A pesar de que los abandono a veleidad, ustedes siguen visitando este humilde blog. Por razones que desconozco siguen llegando aquí, continúan leyendo las humildes líneas que les comparto. Como se imaginarán, el que escribe aquí es una persona común y corriente, una persona con proyectos personales, con ansias de descubrir el mundo, y si es posible cambiarlo, por el axioma que supone (ya encontré la palabra); es una persona como ustedes.

Así que el susodicho ha venido esta madrugada a darles las gracias. A agradecerles sus razones personales por visitar Desnúdate y haz un ritual; su rendezvous con la serendipia; sus momentos de ira, de rabia, de nostalgia, etc. Sin ustedes, estas líneas no hubieran tenido la proliferación de la que ahora gozan. Porque, como sabemos, aquel que escribe siente la necesidad innata de ser leído, de viajar a través de pupilas ajenas cual nave onírica. El susodicho agradece de nuevo: gracias por esa perseverancia y paciencia.

Esto no quiere decir que el blog deje, poco a poco, de ser tan humilde como siempre: no, sigue siendo un módico almacén de divagaciones que lentamente ha dejado de lado la escritura automática y ha aprendido a pensar detenidamente lo que se ofrece. El autor no se excusa por las semanas sin publicar, y tampoco está diciendo que no escribirá automáticamente (ya que, al contrario, lo hace más) ,pero quizá sea esta una de las razones por la que la constancia inicial ha ido decrescendo. Ya habrá un tiempo en que habrá tiempo, y en ese tiempo tendrán a tiempo su ración novedosa de blog.

Habrá un tiempo en que habrá tiempo

no lo perderemos, lo derrocharemos

y haremos de este ocio prioridad nacional.

Habrá un tiempo en que habrá tiempo

caminaré sin prisas entre amigos, entre risas

y me fumaré un cigarro en la alameda central.

Un peso aquí, un peso allá, rasguñando

porque esta pinche vida muy poco da.

Un dominó en la mesa, un vaso de cerveza

y un buen concierto recordar.

Volverán esos días de antaño

cuando en mi barrio no era un extraño

y las heridas en las rodillas punzaban más

que los fuertes dolores de este corazón.

Habrá un tiempo y nos reiremos de este tiempo

y miraremos con nostalgia aquel tiempo cuando no había tiempo

dormiré desnudo y volveré a soñar.

Habrá un tiempo en que habrá tiempo

no lo perderemos, lo derrocharemos

y haremos del amor religión oficial.


¡Saludos!

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Un comentario el “Gracias

  1. Paola Alfaro dice:

    Eres como una espada y una capa puestas sobre un hombre hecho de letras sabias.
    Me gusta lo que escribes.
    No dejes tu guardia, no abandones tu propia lealtad.

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