Evocación

Y cómo sentirse ahora. Todas las ideas se tropiezan. Llegó un momento crucial, el llamado punto donde estriba la dificultad de la existencia. Todos esos mensajes dentro de botellas que ni al mar llegaban. Es como vivir el atardecer del sentir, como allanar en la propia convicción. Los años que gritaban pero que en el fondo no querían ser escuchados. Son millones de resmas apiladas en la mañana. Mira cómo me hace temblar, estremecer, la evocación. Es el momento de conocer qué sé de mí. El instante donde una gran parte del alud cae directamente en mi encéfalo. Es hielo que arde y cuyo centro contiene llamas gélidas. Mira, ve los minutos cabalgar detrás de su rey muerto, secreto a voces. Pero, es que en realidad está muerto, sigue ahí, donde ha estado todo este tiempo. Maldita sea la hora en que me perdí dentro de mis sueños y en ellos encontré a mi muerte consorte, estipulada y sonriendo sardónica. Ha nacido un muerto. De la tierra salen sus manos despellejadas y apenas las toca el aire se encarnecen.

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