Lo que no quería contarles (Cuarto día en la FIL)

Hola sofisticadas personas que dan rienda suelta a sus inquietos ojos en este blog. Debo ofrecerles disculpas ya que últimamente no he actualizado, y la ley de publicar martes y viernes ha sido desechada casi en su totalidad. Hablando de desechos, tengo un nuevo y asiduo lector, que más que esto es un rabioso obseso. Le ha dado por pasar por aquí casi a diario para ver si se habla de él en este su humilde blog (después se dedica a tildar en todas sus acepciones), y para no defraudar su paupérrima autoestima le dedicamos esos ínfimos adjetivos.

Y pasando a temas verdaderamente importantes, aquí la cuarta parte de la otrora odisea filantrópica.

Jueves 2 de Diciembre, 2010.

Este día ha sido el busilis de mi memoria. Hoy terminó el Primer Encuentro de Televisión con una conferencia con varios ponentes, entre ellos la Doctora Luz María Sánchez, directora del Canal 22 Internacional y Gonzalo Martínez Pous, comisionado de la COFETEL. Hablaron acerca de la transición de la televisión analógica a la televisión digital, también conocida como el apagón analógico. Al finalizar hubo una pequeña mesa para hacer el cierre, donde estuvo presente aquel extraño personaje que dicen ha secuestrado a la UdeG, y que por obvias razones no diré su nombre y no me referiré a él a partir de ahora.

Después compramos los boletos restantes para entrar a la FIL. Caminamos a una plaza, tomamos un camión a nuestro lugar de hospedaje y regresamos a una conferencia con Carmen Aristegui y Hugo Gutiérrez Vega en el hotel Hilton. Ahora que la reminiscencia se posa bondadosa, podría afirmar que fue éste el primer día que entramos a la FIL este año. Fue rápidamente, para echar un vistazo y regresar después con más tiempo.

El título se debe a que este día, como ya dije antes, ha sido una laguna retentiva y por más que me esfuerzo en apartarme de la obnubilación, es imposible. Del siguiente día sí tengo recuerdos más frescos, alegres y, por qué no, memorables.

Y para terminar una sabia reflexión que leí en algún lugar: Si un perro rabioso ladrase solo, en su soledad moriría aullando, talvez creyendo que alguna vez fue escuchado e ignorando que sus aires de grandeza jamás le quitaron la rabia ni la condición de perro.

Obviamente el autor no intentaba agraviar a los cánidos.

¿Dos líneas? Por favor, mírate, no hay nada rescatable en tu fatuo intento de escribidor. Sigue epatando a tus adláteres con tu cháchara, jajay.

 

Ese cobarde bastardo

That yellow bastard

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Un comentario el “Lo que no quería contarles (Cuarto día en la FIL)

  1. […] publiqué las crónicas de mis días en la FIL 2010: Primer día, segundo día, tercer día, cuarto día y quinto día (puede usted dar clic en cualquiera de las frases subrarayadas para acceder a las […]

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