Híkuri

hikuri

El desplazamiento del venado azul

Viviremos esparcidos en un caos acogedor, en una maraña de historias, inmersos en una vigilia incesante. En una independencia de quinto piso. Así, bajo el cielo sin estrellas de la ciudad desesperada.

¿Que por qué no le temo al infierno? Mi vida se desenvuelve alrededor de elementos encaminados a permanecer en el calor profundo. No hay nada más eterno que vivir a la espera de la espera. ¿Que por qué no le temo al infierno? Es más calcinante vivir en el etéreo frío eterno.

Yo soy un exiliado de mi consciencia, y a ciencia cierta desconozco si conozco mi mente pedestre en un estado no atado al caminar y desandar por estos lares, aquellos lugares, de magia y rabia, donde quizá yo soy un paria que se fugó en mí, o en si, o en sol, dolor, ardor, color.

Así voy caminando, escuchando mi sístole y diástole, que retumba como escila y caribdis y me dice en cada paso, me repite en cada paso el alud, el alud, el alud…

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