Comunicado de suma importancia

Ah cómo me divierto poniendo títulos que no tienen nada que ver, pero bueno. Esta vez quiero que sepan que no podré actualizar el blog en un largo rato, la razón es que en la ciudad donde vivo ha pasado una calamidad, un suceso inexplicable, algo terrible y que atenta contra las nuevas libertades de los seres humanos, libertades que se han ido creando con el paso de las nuevas tecnologías, como lo es el uso del internet.

El uso de la o el internet (por si algún escrupuloso se pone digno y quiere darme una cátedra de cómo escribir) en esta ciudad está prohibido desde hace unos días. No se sabe bien por qué, o no se sabe si sólo es en mi casa, pero es algo que estoy seguro tengo que solucionar, no puedo dejarlos a ustedes sin la información poco retórica y elocuente que yo genero y mucho menos dejarme a mí sin la información tan importante que se genera día con día y que solamente me entero gracias a los diarios en línea, podcast, canales rss, suscripciones absurdas, boletines ingratos, etc.

Ahora he tenido que comprar ese extraño artilugio que llaman periódico para enterarme de qué pasa. Es liviano, un poco difícil de manejar, sobre todo porque sus páginas se pliegan de maneras extrañas; las pequeñas patas de hormigas son, en realidad, palabras, y algunos tienen fotografías y algunos suplementos con cupones para ahorrarnos 7 pesos y poder comprar otro periódico al día siguiente, porque se producen a diario.

Cuando termino de leerlo lo guardo en una caja de cartón y después me sirve para limpiar la caja de arena de Magritte, mi gato. Alguna vez limpié un espejo también. Pero no es lo único que leo, me he embarcado en la literatura, apenas terminé un libro llamado Las intermitencias de la muerte, que si quieren saber de quién es nada más tienen que buscar en eso que nos han prohibido en esta ciudad.

La falta de este medio de comunicación es aberrante, nefando, yo, por ejemplo, tuve que trasladarme 78 horas en camión para encontrar en la ciudad más cercana un lugar con internet. Cuando regrese tendré que comprobar ante el escuadrón para evitar posibles conexiones clandestinas, con todo documento posible, que no hice uso de estas diabólicas herramientas.

Ya regresaré a contarles más sobre esta aventura más ficticia que inverosímil.

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