El hombre caza y lucha

Hola ¿Saben qué es el intrusismo? Es cuando alguien ejerce actividades profesionales sin tener el título, es un delito. Por ejemplo cuando alguien hace una cirugía sin haber estudiado la carrera de medicina. Si alguien con un bisturí va y abre a alguien más para sacarle el menudo, eso sí tiene problemas legales, en cambio cualquier persona con una cámara fotográfica, lápiz y papel puede hacer periodismo sin que esto le cause algún problema ¿Por qué no somos parejos?

Bueno, ese no es el tema de hoy, que al parecer es domingo sin razón. Hablemos acerca de los festivales de cortometrajes. Les contaré una experiencia que tuve hace un par de años en uno ¿Se han fijado que las personas que hacen cortometrajes experimentales están tan inmersos en su mundo que creen que cualquier cosa es arte? Claro, no todos, pero hay algunos que al parecer no les cae el veinte.

Estaba yo con algunos de mis compañeros en una casa taller literario que hay acá y por pura serendipia nos avisaron que habría una exposición de cortos experimentales por parte de unos estudiantes de la carrera de filosofía de una universidad de Guanajuato. Nos quedamos, pensamos que sería interesante. Entonces veíamos de aquí para allá barbones semi hippies acomodando cables, proyectores, etc. Tomamos asiento y esperamos.

Se pone de pie frente a nosotros el más filósofo de todos y empieza explicando de dónde venían y lo que estudiaba, y que nos iban a poner una de las 5 partes de su obra maestra titulada El licuado de tiramisú*, la cuál duraba veinte minutos. Todos expectantes, ansiosos, veríamos arte, algo que quizá en cincuenta años sería una vertiente para calificar los cortos. Empezó. Silencio.

¿Por qué será que si estoy aquí tú estás allá, dónde estás que no te veo y eso que te estoy viendo?

Diez minutos de un tractor agrícola John Deere, en medio de un pastizal. La cámara se escondía entre el pasto y salía, era de noche. Miradas entre los presentes que escondían la pregunta de ¿esto es arte? para no verse incultos; el creador de la obra queriendo merecer loor, pues ya nos había mantenido 10 minutotes ahí sentados.

Los siguientes diez minutos, los cuales no vimos completos, un como plato de pozole, tomado desde arriba (en ángulo cenital). La gente ya no aguantó y comenzó a desalojar la sala. El chavo este les decía no se vayan, todavía faltan las otras 4 partes…

hippie

Bueno, él era un neo hippie

Después hablamos con otros estudiantes y les contamos sobre nuestro desagradable encuentro con lo experimental, y es que hay de marihuanadas a marihuanadas. Nos comentaron que les tuviéramos paciencia, ellos eran filósofos y no directores de cine. Eso exactamente es lo que el del licuadito debía saber ¿No?

*No es el nombre verdadero, no me acuerdo cómo se llamaba el corto.

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