Insomnio

Aunque todavía es temprano ya alcanzo a escuchar los lamentos del insomnio bajo la almohada. Y es que en estos días de fiestas (época de dar) uno se desvela más de lo normal, se despierta tarde, come en horas que regularmente no se hace… y el consciente, subconsciente, físico y espiritual terminan hechos una bolita de trapo. Usualmente descubro que tengo insomnio cuando doy más de tres vueltas en la cama. Siempre que sufro insomnio (o casi siempre, no quiero sonar tan extremista/apocalíptico) viene a mi mente aquel tiempo cuando Macondo sufrió de la epidemia de insomnio y los habitantes no sabían cómo librarse de ella…

Recurrieron a toda clase de métodos agotadores […] a complicar hasta los límites de la exasperación el cuento del gallo capón que era un juego infinito en que el narrador preguntaba si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que sí, el narrador decía que no había pedido que dijeran que sí, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que no, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que no, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando se quedaban callados el narrador decía que no les había pedido que se quedaran callados, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y nadie podía irse, porque el narrador decía que no les había pedido que se fueran, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón y así sucesivamente, en un círculo vicioso que se prolongaba por noches enteras.

La primera vez que leí esto fue en un libro que ya he nombrado antes por acá, se llama El libro de la imaginación, y es una recopilación de textos hecha por Edmundo Valadés. Después pensé que leer el libro Cien años de soledad sería tarea fácil, como había leído con anterioridad otros de Gabriel García Márquez… pero no fue así. Aún ahora quiero un autoexilio momentáneo para leerlo como se debe.

Encontré, investigando algo sobre el insomnio, que a veces sólo se le llama así a la dificultad para concebir el sueño pero que puede ser una enfermedad y que va más allá de sólo eso. Insomnio puede ser el no encontrar el sueño al acostarse, el perder el sueño varias veces por las noches (mientras se duerme) o perder definitivamente el sueño por las mañanas (al despertarse, digo esto porque no todos tenemos el mismo horario, mírenme a mí). ¿Sabían ustedes que 30 millones de mexicanos sufren algún tipo de insomnio? Yo siempre he estado muy atento al sueño, desde los sueños hasta el acto de estar de ocioso acostado y todo lo demás. Dormir es un arte, dormir es reencontrarse a uno mismo, dormir es un placer y una necesidad.

A las personas que tienen la enfermedad del insomnio se les administran somníferos. Estos son químicos depresores del sistema nervioso central y ayudan a disminuir las actividades cerebrales como el pensar, la memoria y el juicio. Sólo se prescriben con receta médica porque se les considera fármacos con potencial de abuso ya que pueden llegar a ser adictivos (si a mí me los recetaran…). Se supone que actúan solamente media hora en el organismo, así la persona que los toma puede seguir durmiendo por ella misma el resto de la noche (para saber más de los somníferos entra aquí).

El siguiente es un ejercicio para vencer el insomnio…

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