Azul que te quiero azul

Hoy ha sido un día de esos intrigantes, de los que traen parapetadas situaciones inverosímiles que incitan a pensar, a imaginar, a indagar, a buscar razones que no existen explícitamente pero existen. De esos días que aún dormido percibes esa extraña brisa que entra por debajo de la puerta y te dice que no te levantes para que no cambies algo sin querer. De esos días que te hacen contar el tiempo por la ventana, tiempo que se estira y sirve para todo: ir, regresar, volver a ir, regresar de nuevo, hacer, deshacer… Esos días en los que el diccionario no tiene nada qué hacer cerca porque no tiene ninguna respuesta; en que todo debe estar en su lugar para que sucedan cosas extraordinarias. No sé, esos días donde la página blanca se pinta de otro color y se esconde tímida en alguna esquina, donde ella es la que se siente perturbada, amedrentada.

Desperté tarde, en estos días el sol casi no se aprovecha si no te despiertas temprano así que tuve que salir al patio a tomar el sol mientras seguía ahí. El cielo se veía azul, azul… muy azul ¿por qué el cielo es azul? ¿por qué el azul es azul? Preguntas que quizá ya me haya planteado antes, pero que no tomé la delicadeza de responder, como cuando un niño te enmaraña en su mundo de por qués y terminas respondiendo porque sí. No soy adepto al destino, pero sí a las casualidades, y me han enseñado que un evento es sólo un evento, dos quizá sean coincidencia pero tres ya es un patrón. Hoy me pregunté por qué el cielo es azul, después leí por qué es azul el cielo y después hojeando entre libros encontré una respuesta científica. No quise esperar más y tenía qué ponerlo aquí, si volvía a pasar en lo que resta del día quién sabe qué hubiera pasado.

La luz la componen siete colores: rojo, naranja, verde, amarillo, azul, índigo y violeta, entonces ¿por qué vemos el cielo azul si está lleno de otros colores? Decía lo que leí que como los colores fríos (azul, índigo, verde y violeta) tienen mayor longitud de onda, se dispersan más lejos y fácilmente, el artículo terminaba diciendo que la luz solar tiene más color azul que cualquier otro y que este color lo capta mejor el ojo humano. Un prisma descompone a la luz en sus siete colores, un prisma sabe en realidad lo que está viendo…

The dark side of the moon

Ayer mientras caminaba imaginaba que nosotros somos patrones ¿Nunca has visto a un individuo igual (o muy parecido) a otra persona, que te recuerde a alguien más, en su cara o en su forma de ser? ¿Cuántos de nosotros somos iguales? ¿Cuántas personas nos ven iguales a otras personas? ¿En qué parte del prisma estás?

Creo que ya desahogué un poco mi preocupación con el tema de las preguntas recurrentes y los días aciagos… así hago algo, saludos.

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Un comentario el “Azul que te quiero azul

  1. Cuicuitzcatl dice:

    mmm… me gustan tus reflexiones, son muy interesantes. No me había detenido a pensar en eso… Tal vez suceda que cuando vemos una persona parecida a alguien que conocemos no es realmente así, quizá dependa de la parte del prisma en que te encuentres en ese momento y más que encontrar, buscas o crees ver en esos desconocidos estructuras, facciones, gestos, actitudes, cualidades, defectos y comportamientos que admiras o detestas en alguien en particular. Hay veces que nosotros mismos nos vemos reflejados en otros y no siempre nos agrada la imagen que proyectamos en nuestro espejo interior. No hay dos personas iguales en el universo (ni clonados, creo…) Mejor ya me voy a dormir, creo que ya estoy desvariando. jejeje…

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