Dígalo con flores y conferencias magistrales

Hoy haré una divagación muy rara, quizá diferente, ni profunda ni interesante (quizá ninguna de las anteriores lo haya sido, de cualquier manera, gracias por los comentarios tan halagadores a mi peculiar manera de divagar), siguiendo con la promesa que hice hoy (quizá ayer, si este post se prolonga hasta las 12, ya falta poco), de postear diario, para poder celebrar un cumpleaños feliz con éste, su humilde blog, suyo de ustedes.

Hablando de cumpleaños, quizá ya sepan que yo cumplo años el viernes, y que tengo la extraña debilidad de hacerme propioselitismo durante 10 días antes, y así recibir la mayor cantidad de regalillos para mi día. Pero eso no es lo importante ahora, ya que hoy, 28 de Septiembre, cumple años una persona muy especial, y que gracias a ella estoy aquí escribiendo estas sencillas líneas para la posteridad efímera que ofrece la web 2.0, mi madre cumple años, y así empieza el día.

¡Feliz cumpleaños, Guicho!

¡Feliz cumpleaños, Guicho!

Levántome temprano (ah palabrita tan digna de alarma!), cosa que no hago con mucha frecuencia, pero intentaré cambiar mi reloj biológico, y voy al centro a hacer mis menesteres de la mañana, respirar el aire limpio de la ciudad, ver lugares que por la tarde son concurridos, vacíos, y otras cosas. Después camino a la florería que ya me conoce bien y compro un gran ramo de flores para la cumpleañera. Aquí la primer historia entreverada, el señor que estaba atendiendo la florería, de aproximadamente 60 años, estaba fumando alguna flor de las que vende, porque ese marlboro olía muy raro además tenía una extraña forma. Camino aproximadamente cinco cuadras para tomar el camión que me llevará a entregar el ramo. Lo entrego, un abrazo, algunas palabras y a la escuela porque ya era tarde.

Llego corriendo a clase de Problemas del México Contemporáneo y entro, espero, escucho, tomo nota, no digo nada. Saliendo de la clase me dirijo a Diseño Editorial, para pasar menos de una hora ahi. La razón, la Conferencia Magistral impartida por el periodista Benjamín Fernández Bogado, “Periodismo y entusiasmo democrático”, que fue alrededor de las cinco de la tarde y se extendió durante todo lo que duró la lluvia. Sobre la conferencia hablaré en otro post, mañana, talvez. Les traería más material, pero no tengo cámara y la grabadora no me la llevé…

perio1

Cuando terminó, corrimos bajo la lluvia (otra lluvia, no la primera) una cuadra para refugiarnos en los portales y tomar un buen café. Estuvimos charlando sobre la escuela y algunas de las realidades alternas, como la aplicación de la del burro, el oktoberfest, entre otros chistes locales. Luego quedamos solos, ella y yo, como pasa casi a diario, pero fue diferente, fue como si estuviéramos sólo los dos en el mundo. Después ella me regaló unas hermosas palabras escritas, caminamos, corrimos bajo la lluvia.

aqui

Me encanta el mundo cuando se convierte enteramente en ti.

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