¿Recuerdas esta tarde? Agonizando en los ojos de un gato siamés; el tiempo reclamando…
Hoy el dueño de las calles fue el hombre del traje gris.
— ¡Oh! El sol se asoma entre las nubes, quiere ver tu rostro antes de caer dentro de su jaula de montañas.
— … (respondes)
— ¡Mira las nubes! ¡Cómo le tapan celosas los ojos!
— … (respondes)
— ¡Es el sunshine de tu amor cayendo en rayitos grises de sol!
— … (respondes)
— Increíble que tantas estrellas reclamen el brillo de tus ojos y yo te tenga tan cerca.
— … (respondes)
— Ni el mar es tan ambivalente como tu piel: en un instante paz con miel, terciopelo color perla, tranquila, serena, y en otro rojo violento, fuego, lluvia tenaz, inspiradora…
— … (respondes)
— Yo también te amo.



